Canción del alfabeto
La canción del alfabeto en español recita las 27 letras sobre la melodía de Campanita del lugar, la misma que en inglés sostiene la ABC Song. Sirve para memorizar el orden alfabético, pero no enseña a leer: para eso hacen falta los sonidos, no los nombres.
La letra
La versión más extendida agrupa las letras así:
- A - B - C - D - E - F - G
- H - I - J - K - L - M - N
- Ñ - O - P - Q - R - S - T
- U - V - W - X - Y - Z
- Ya me sé el abecedario,
- ahora dime tú si es verdad.
Hay muchas variantes de cierre según el país: ya me sé las veintisiete, este es el abecedario, y así acaba mi cantar. La estructura de cuatro grupos se mantiene, aunque algunos métodos separan la ñ en su propio verso para que no pase desapercibida.
La melodía
Es la de una canción popular francesa del siglo XVIII, Ah! vous dirai-je, maman, sobre la que Mozart escribió doce variaciones en 1781. La misma melodía sostiene Campanita del lugar en español, Twinkle Twinkle Little Star en inglés y Brilha, brilha, estrelinha en portugués. Es probablemente la melodía infantil más reutilizada del mundo.
Encajar 27 letras en una melodía pensada para menos obliga a apretar algunos grupos, y por eso la mayoría de versiones aceleran hacia el final. En inglés ocurre lo mismo con la secuencia L-M-N-O-P, hasta el punto de que muchos niños creen que existe una letra llamada elemenopy.
Para qué sirve y para qué no
- Sirve para: memorizar el orden alfabético, que hace falta para buscar en un diccionario, ordenar una lista o encontrar un apellido.
- Sirve para: familiarizarse con el conjunto de letras como algo cerrado y finito.
- Sirve para: la memoria melódica, que es muy potente a los tres o cuatro años.
- No sirve para: aprender a leer, porque enseña nombres y no sonidos.
- No sirve para: saber qué letra va después de otra sin empezar desde la A, si solo se ha memorizado como melodía.
Cuatro variantes útiles
- Versión lenta, con una letra por tiempo, sin apretar ningún grupo. Es la que recomiendan los logopedas.
- Versión de sonidos: en vez de decir «eme», decir /mmm/. Rompe la rima pero es la que de verdad prepara para leer.
- Versión con palabras: «A de abeja, B de barco». Enlaza cada letra con su sonido inicial y es el puente hacia la lectura.
- Versión al revés, de la Z a la A. Comprueba si el orden se sabe de verdad o solo se recita en bloque.
Cómo usarla bien
Cántala como juego, no como examen. A los tres años el niño puede recitarla entera sin identificar ninguna letra escrita, y eso está bien: la canción está construyendo una memoria de secuencia que después se rellenará de contenido. El paso siguiente es señalar cada letra en una lámina mientras se canta, para asociar sonido y forma. Y el paso decisivo, hacia los cuatro años, es dejar de cantar los nombres y empezar a jugar con los sonidos, como se explica en cómo enseñar el alfabeto.
Ver también juegos del alfabeto y alfabeto para niños.
- ¿Con qué melodía se canta el alfabeto en español?
- Con la de Campanita del lugar, una melodía popular francesa del siglo XVIII sobre la que Mozart escribió variaciones.
- ¿La canción enseña a leer?
- No. Enseña el orden y los nombres de las letras. Para leer hacen falta los sonidos.
- ¿Dónde va la ñ en la canción?
- Entre la n y la o, como en el orden alfabético. Algunas versiones le dan un verso propio para destacarla.